La historia detrás
de cada flor
Jardín de Joyas nace de las manos de Marisol López Prieto: bailarina, artesana y soñadora. Una historia que conecta el escenario con el taller, Buenos Aires con Madrid, y la danza con las flores.
@mlopepe en InstagramActo I
El Escenario
Desde 2010, Marisol ha formado parte del cuerpo de ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, uno de los teatros de ópera más importantes del mundo. Durante más de quince años, ha interpretado repertorio clásico y contemporáneo, desarrollando una disciplina y una sensibilidad estética que hoy se reflejan en cada pieza que crea.
El ballet le enseñó que la belleza reside en los detalles invisibles: la posición exacta de un dedo, la inclinación precisa de la cabeza, el timing perfecto de un salto. Esa misma atención al detalle es la que aplica al ensamblar cada flor diminuta.
Acto II
El Jardín
Radicada en Madrid, Marisol encontró en la joyería artesanal una nueva forma de expresión que complementa su vida como bailarina. Jardín de Joyas nació como un proyecto personal: la necesidad de crear algo tangible, duradero, con las mismas manos que cada noche cuentan historias sobre el escenario.
La conexión entre danza y joyería es más profunda de lo que parece. Ambas requieren paciencia, repetición y una búsqueda constante de la gracia. Cada par de aros es un pequeño acto de equilibrio entre la abundancia y la contención, entre lo llamativo y lo sutil.
Las flores que Marisol ensambla una a una evocan los jardines que la inspiran: silvestres pero armoniosos, espontáneos pero deliberados.
Filosofía
Precisión
Cada flor se coloca con la exactitud de una coreografía ensayada cientos de veces.
Paciencia
No hay atajos. Cada pieza toma el tiempo que necesita para ser exactamente lo que debe ser.
Simplicidad
La belleza más poderosa es la que no necesita explicación. Flores, metal, manos, tiempo.